Marvel Tōkon: Fighting Souls incorporará a Cíclope Fénix el próximo 2 de noviembre, convirtiéndolo en el primer personaje descargable de su pase del primer año. La llegada de Scott Summers debería ser una buena noticia para los seguidores de los X-Men, pero en ENTRETECNOGAMES tenemos una objeción importante: hubiéramos preferido mil veces al Cíclope clásico antes que esta variante vinculada a la Fuerza Fénix.
Y no se trata de que esta versión carezca de posibilidades jugables. La cuestión es qué necesita realmente el juego en este momento y qué clase de personaje esperábamos ver para inaugurar sus contenidos descargables, con una comunidad que ha perdido buena parte de su actividad inicial en PC, la elección también invita a preguntarnos si Arc System Works y PlayStation están tomando las decisiones adecuadas para recuperar el entusiasmo alrededor de su propuesta de lucha.
Cíclope Fénix llegará con poderes adicionales
La versión anunciada combina los característicos rayos ópticos de Scott Summers con las habilidades asociadas a la Fuerza Fénix. Su mecánica principal gira alrededor de la acumulación de fragmentos solares mediante sus ataques, que permiten acceder a una transformación temporal más poderosa, esta propuesta abre posibilidades para crear un estilo de combate diferente, con herramientas para controlar el espacio, presionar al rival y aprovechar una ventana de poder adicional. Desde el punto de vista jugable, puede ser una incorporación interesante. Sin embargo, que un personaje tenga mecánicas atractivas no significa que sea necesariamente la elección que más necesita el juego.
Cíclope es uno de los líderes más reconocibles de los X-Men. Su visor, sus ataques ópticos y su papel como estratega forman parte de una identidad construida durante décadas. Precisamente por eso, verlo llegar en una variante potenciada nos deja con ganas de algo mucho más sencillo: el Scott Summers de siempre.

¿Por qué preferíamos al Cíclope clásico?
Nuestra preferencia no responde a un rechazo de las versiones alternativas de los superhéroes. Marvel tiene un multiverso enorme y existen muchas maneras de reinterpretar a sus personajes, pero cuando hablamos de un juego de lucha, la selección del elenco importa tanto como las mecánicas.
El Cíclope tradicional ofrece una identidad visual y narrativa muy definida. Es un combatiente que destaca por sus rayos ópticos, su disciplina y su capacidad para dirigir a los X-Men. No necesita una transformación cósmica para resultar interesante, además su versión clásica habría permitido explorar un estilo de combate basado en la precisión, el posicionamiento y la presión a distancia, sin depender necesariamente de una mecánica de potenciación. Para nosotros, el primer DLC era una oportunidad perfecta para incorporar al Cíclope que muchos jugadores reconocen inmediatamente. En cambio, la elección de su variante Fénix hace que nos preguntemos por qué se ha priorizado esta interpretación cuando la versión tradicional tenía argumentos de sobra para protagonizar su debut, no estamos diciendo que Cíclope Fénix vaya a ser un mal personaje. Estamos diciendo que, si nos hubieran dado a elegir, nuestra decisión habría sido muy diferente.
Un juego que necesita recuperar jugadores
La elección del primer personaje llega en un momento delicado para Marvel Tōkon: Fighting Souls, el título alcanzó un máximo cercano a los 24.500 jugadores simultáneos en Steam durante agosto, pero posteriormente experimentó una caída pronunciada de actividad, con picos diarios inferiores al millar durante septiembre. Estas cifras corresponden exclusivamente a Steam y no representan la totalidad de su comunidad en PlayStation 5, la tendencia sin embargo, resulta preocupante un juego de lucha necesita una comunidad activa, jugadores dispuestos a aprender sus sistemas y suficientes motivos para regresar después de las primeras semanas. Cuando el interés inicial cae con tanta rapidez, cada anuncio de contenido adicional adquiere una importancia especial.
Por eso esperábamos que el primer DLC fuese una incorporación capaz de conectar inmediatamente con los aficionados y despertar nuevas ganas de jugar, Cíclope Fénix puede conseguirlo pero nuestra impresión es que la versión clásica habría sido una elección más reconocible y atractiva para nosotros.

Los personajes nuevos no bastan para salvar un juego
Aquí está el problema de fondo: Marvel Tōkon necesita algo más que ampliar su plantilla, los personajes adicionales ayudan a renovar el metajuego, generan conversaciones y pueden atraer a seguidores de determinadas franquicias. Pero no solucionan por sí solos los problemas de retención, rendimiento o confianza que hayan podido afectar a la comunidad.
Arc System Works y PlayStation necesitan demostrar que el juego puede sostenerse a largo plazo. Eso implica mantener una experiencia técnica sólida, escuchar las preocupaciones de los usuarios y ofrecer suficientes razones para seguir conectándose, el contenido descargable debe formar parte de una estrategia más amplia, no convertirse en la única respuesta a una comunidad que pierde actividad.
Un agregado interesante que se siente un desperdicio
Queremos que Marvel Tōkon: Fighting Souls remonte. La combinación de los personajes de Marvel con el estilo de Arc System Works tiene potencial y todavía hay espacio para que el juego consolide su identidad, pero debemos ser honestos: nos habría gustado mucho más recibir al Cíclope clásico que a Cíclope Fénix.
No porque esta variante sea necesariamente inferior, sino porque consideramos que el Scott Summers tradicional tiene una personalidad, una estética y unas posibilidades de combate suficientemente interesantes para debutar como el primer personaje descargable y en un momento en el que el juego necesita recuperar el entusiasmo de sus jugadores, creemos que la elección de los personajes importa. Ojalá Cíclope Fénix termine sorprendiendo cuando podamos comprobar cómo funciona en combate. También esperamos que los próximos anuncios aporten figuras que despierten todavía más interés.
Porque Marvel Tōkon no necesita solamente nuevos luchadores: necesita demostrar que tiene futuro.
