Hay momentos en los que una compañía anuncia un producto y uno simplemente se pregunta: ¿De verdad pensaron que esto era una buena idea? Rockstar Games acaba de presentar la Grand Theft Auto VI: The Goodtime State – Vice City Collection, una colección limitada de artículos inspirados en el universo de GTA VI cuyo precio alcanza los US$399.99, hasta ahí podríamos hablar de otra edición para coleccionistas. El problema aparece cuando descubrimos el pequeño detalle que convierte esta propuesta en algo difícil de justificar: la caja de casi 400 dólares NO incluye Grand Theft Auto VI. Sí, puedes gastar US$400 en una enorme colección relacionada con GTA VI y después de abrirla todavía tendrás que comprar el videojuego por separado tenemos una opinión bastante clara:
nos parece una auténtica basura como propuesta de valor, no porque los coleccionables no puedan tener valor para determinados aficionados, sino porque la manera en la que Rockstar está planteando todo esto parece llevar la explotación comercial de una marca hasta un punto en el que ya ni siquiera intenta disimularlo.

US$400 Y TODAVÍA TE FALTA EL JUEGO
Rockstar denomina oficialmente al producto The Goodtime State – Vice City Collection, la caja incluye diferentes objetos inspirados en Leonida y en el programa ficticio Macca the Gator, entre ellos aparecen una figura de Macca the Gator, gafas Oakley Frogskins, una bandolera Leonida Keys, una gorra New Era, un espejo magnético, un vaso, una cuchara, un llavero, pines, stickers y un póster con el mapa de Leonida. Todo eso por US$399.99. Y no, no estamos hablando de una edición del juego con una figura espectacular, un libro de arte, banda sonora, steelbook y otros objetos acompañando al título.
El videojuego no está incluido. Rockstar deja claro que se trata de un producto de colección independiente, es decir, si quieres jugar GTA VI tendrás que adquirir el juego aparte y ahí es donde aparece nuestra primera gran pregunta: ¿En qué momento una edición de coleccionista dejó de tener como pieza central aquello que precisamente estamos coleccionando?
NO ESTAMOS DICIENDO QUE LOS COLECCIONABLES NO VALGAN NADA
Hay que ser justos existe un público que compra figuras, ropa, objetos promocionales y productos relacionados con sus videojuegos favoritos y está perfecto, si alguien considera que una figura de Macca the Gator, unas gafas o una gorra justifican pagar US$400, tiene todo el derecho de hacerlo, el problema está en otra parte. El precio no está respaldado por la presencia del producto principal, cuando alguien compra una edición coleccionista de un videojuego, normalmente espera que esa edición incluya el videojuego y que los extras representen un valor adicional. Aquí sucede algo diferente, tenemos los extras, tenemos la caja, tenemos el nombre de GTA VI, tenemos la exclusividad, tenemos la cantidad limitada, pero nos falta justamente aquello que debería estar en el centro: GTA VI. (aunque los últimos años esto ya es una practica común)

¿Y POR QUÉ PUEDEN HACERLO?
Porque Rockstar sabe perfectamente qué tiene entre manos GTA VI no es una franquicia cualquiera, estamos hablando de uno de los lanzamientos más esperados de la industria y de una marca que genera una enorme capacidad de atracción incluso antes de que el público tenga el producto definitivo en sus manos. Y ahí está precisamente nuestra crítica. Cuando una empresa sabe que millones de personas desean algo, tiene la posibilidad de comenzar a convertir cada elemento relacionado con ese deseo en una oportunidad comercial y Rockstar está demostrando que GTA VI tiene suficiente fuerza como marca para vender prácticamente cualquier cosa que lleve su nombre. ¿Una caja de coleccionista? Sí. ¿Una gorra? Sí. ¿Unos lentes? Sí. ¿Un llavero? Sí. ¿Un espejo? También. ¿Y el juego? Eso se compra aparte. Desde una perspectiva empresarial puede ser perfectamente comprensible, desde la perspectiva del jugador, la situación resulta bastante más difícil de digerir.
EL PROBLEMA NO ES QUE ROCKSTAR QUIERA GANAR DINERO
Y aquí debemos hacer una distinción Rockstar es una empresa, Take-Two es una empresa, su objetivo es generar ingresos y no existe nada extraño en intentar monetizar una de las propiedades intelectuales más valiosas del entretenimiento, el problema aparece cuando el jugador empieza a sentir que cada elemento de una franquicia se convierte en una nueva oportunidad para sacarle dinero. GTA VI todavía ni siquiera ha salido y ya tenemos diferentes productos, ediciones, bonificaciones y mercancía alrededor de su lanzamiento, incluso la versión física del videojuego anunciada por Rockstar no llevará un disco: contendrá un código para descargar el juego.
La compañía también ha confirmado una Standard Edition y una Ultimate Edition, mientras que la actualización Ultimate puede adquirirse por separado, entonces tenemos una situación bastante peculiar: un videojuego que costará dinero, una edición superior que costará más dinero y una colección de US$400 que tampoco incluye el juego. ¿Dónde termina el entusiasmo del fan y dónde empieza la monetización agresiva de ese entusiasmo? Ahí está el verdadero debate.

¿ROCKSTAR ESTÁ HACIENDO LO QUE QUIERE CON SUS JUGADORES?
En nuestra opinión, si totalmente y esto no significa afirmar que Rockstar esté obligando a nadie a comprar, no lo está haciendo, la colección es opcional el jugador puede simplemente ignorarla. Pero precisamente ahí está la cuestión, las compañías saben que una parte de su comunidad comprará estos productos porque quiere tenerlos, porque quiere completar su colección o porque desea poseer algo relacionado con una franquicia que significa mucho para ella.
Y cuando esa pasión se convierte en el argumento comercial principal, existe una línea que merece ser discutida. ¿Cuánto puede pedir una compañía antes de que el fan deje de sentirse valorado y comience a sentirse explotado? US$400 es una cifra que obliga a hacerse esa pregunta.
Y LO MÁS IRÓNICO ES EL PROPIO GTA
Hay algo casi paradójico en todo esto. Grand Theft Auto nació como una franquicia que constantemente se burla de las corporaciones, del consumismo, de la publicidad y de la manera en que las empresas convierten cualquier necesidad humana en un producto. Y ahora tenemos a la propia marca comercializando una caja de casi US$400 llena de productos relacionados con su universo. Casi parece un chiste escrito por Rockstar, la diferencia es que esta vez el chiste lo paga el jugador.

CADA VEZ PEORES EDICIONES
No tenemos ningún problema con que existan ediciones coleccionistas, Tampoco con que Rockstar venda merchandising, Ni siquiera con que exista un producto de lujo destinado a los mayores fanáticos de GTA. Lo que nos parece absurdo es presentar una colección de US$399.99 relacionada directamente con GTA VI y dejar fuera el videojuego. Porque cuando hablamos de una edición de colección de un videojuego, esperamos que el juego sea el corazón del paquete, aquí parece que el corazón es la marca y eso es precisamente lo que más nos preocupa. Rockstar sabe cuánto significa GTA para sus jugadores, sabe cuánto esperan GTA VI, sabe cuánto tiempo llevan esperando y sabe que existe un sector de aficionados dispuesto a pagar cantidades enormes por cualquier cosa que lleve ese nombre.
Por eso creemos que esta colección representa algo más que una simple caja de merchandising, representa hasta dónde puede llegar una compañía cuando descubre que su comunidad está dispuesta a pagar y sí, alguien podrá decir: “Si no te gusta, no la compres”, correcto No la compraremos, pero también tenemos derecho a decir lo que pensamos y nuestra opinión es sencilla: US$400 por una caja de coleccionables sin GTA VI dentro no nos parece una edición de lujo, nos parece una oportunidad de negocio llevada al extremo. Rockstar puede venderla, los jugadores pueden comprarla. Pero nosotros, como medio especializado y como jugadores, podemos mirar esa caja y decir: No, gracias. Esta colección, ni regalándonosla y quizá esa sea la mejor forma de recordar algo que la industria parece olvidar constantemente: ser fan de un videojuego no significa tener que comprar absolutamente todo lo que una compañía decida ponerle precio.
