Ubisoft vive uno de los momentos más delicados de toda su historia. La cancelación definitiva del remake de Prince of Persia: The Sands of Time no solo representa la pérdida de un proyecto esperado por años, sino que se ha convertido en el símbolo de una crisis mucho más profunda: una compañía que parece haber perdido el rumbo creativo, la conexión con su público y la confianza del mercado financiero.
Durante años, este remake fue presentado como una oportunidad para reconciliar a Ubisoft con su legado. Sin embargo, tras múltiples reinicios internos, cambios de estudio y retrasos constantes, el proyecto terminó siendo descartado. La decisión no fue aislada: forma parte de una reestructuración masiva que incluye cierres de equipos, cancelación de otros títulos y una revisión total de su estrategia empresarial.
Pero el problema va más allá de un simple ajuste corporativo.

Un legado sacrificado en nombre de la incertidumbre
Prince of Persia no era un juego cualquiera. Fue una de las franquicias que definieron a Ubisoft como creadora de experiencias narrativas, plataformas precisas y mundos con identidad propia. Cancelar su regreso no solo elimina un producto del calendario: envía un mensaje claro de que el pasado ya no tiene peso en la visión actual de la empresa.
Esto ha generado una sensación de abandono entre los jugadores más veteranos, que perciben que Ubisoft prefiere apostar por fórmulas de moda antes que por propuestas con alma y personalidad. El remake no fracasó por falta de interés del público, sino por una gestión errática que nunca logró establecer una dirección clara desde el inicio.
Inclusión forzada y desconexión creativa
Uno de los debates más intensos alrededor de Ubisoft en los últimos años ha sido la percepción de una inclusión mal implementada dentro de sus juegos. No se trata de rechazar la diversidad, sino de cómo se introduce. Parte de la comunidad siente que ciertos cambios narrativos y de diseño no nacen de una necesidad creativa, sino de una imposición externa que termina afectando la coherencia de las obras.
Cuando la inclusión se integra de forma orgánica, fortalece las historias. Cuando se siente artificial o prioritaria por encima del diseño jugable y narrativo, genera rechazo. Ubisoft ha sido señalada por no encontrar ese equilibrio, provocando una desconexión entre lo que quiere comunicar y lo que el jugador espera experimentar.
Este choque constante ha erosionado la relación con su base de fans, que cada vez se siente menos escuchada y más utilizada como parte de un discurso corporativo que no siempre se refleja en productos de calidad.

El mercado habló: desplome financiero sin precedentes
La respuesta del mercado fue inmediata y contundente. Tras anunciar la cancelación de varios proyectos clave y admitir problemas en sus previsiones económicas, el valor de Ubisoft sufrió una de las caídas más fuertes de su historia. La pérdida de confianza de los inversores refleja un temor real: la compañía no está ofreciendo garantías de estabilidad ni de una visión clara a futuro.
Este desplome no es casualidad. Es el resultado de años de lanzamientos irregulares, decisiones estratégicas cuestionables y una identidad cada vez más difusa. Ubisoft pasó de ser una referencia creativa a una empresa que parece reaccionar tarde y mal a cada cambio del mercado.
Reestructurar no siempre significa avanzar
Ubisoft ha defendido sus decisiones como un “reinicio necesario”. Sin embargo, reestructurar no equivale automáticamente a mejorar. Cancelar proyectos emblemáticos, reducir equipos y reorganizar departamentos puede aliviar costos a corto plazo, pero también puede vaciar a la empresa de talento, visión y personalidad.
La gran pregunta es si esta reestructuración busca recuperar la esencia creativa de Ubisoft o simplemente sobrevivir financieramente sacrificando aquello que la hizo relevante.
Una compañía frente a su propio espejo
La cancelación del remake de Prince of Persia: The Sands of Time no es solo una mala noticia para los fans. Es el reflejo de una Ubisoft que debe decidir qué quiere ser en el futuro: una editora guiada por tendencias, discursos y números, o una creadora de mundos memorables con identidad propia.
La inclusión, no ayuda en nada ni suma absolutamente ya que los jugadores y publico en general no quiere ser educado desde cero Cuando se impone, divide y hace terminar en fracasos como ya tiene acostumbrados a varios productos. El mercado ya ha reaccionado. Ahora es el turno de Ubisoft de demostrar si esta crisis será el punto de inflexión que la haga renacer o el inicio de una lenta pérdida de relevancia en la industria.

Que Ubisoft devuelva la IP a Jordan Mechner para que haga la continuación del Prince of Persia 2 (1993) y por fin podamos ver el desenlace de la historia de la brujita:
https://static.wikia.nocookie.net/villains/images/e/eb/Princeofpersia2-02.jpg/revision/latest?cb=20210621172946
Ah, y de pasó también que los ayatolás devuelvan Irán al Sha para que sea otra vez Persia 😃.