En los últimos meses, el ecosistema del streaming en Perú ha estado envuelto en controversias cada vez más fuertes. Hablan de bots, de cifras infladas, de pagos cuestionados y, sobre todo, de una confianza entre espectadores, marcas y creadores que comienza a ponerse en duda. ¿Qué está pasando realmente?
¿Qué se sabe hasta ahora?
- Se han reportado casos de creadores de contenido que presumen ingresos muy altos por transmitir, al mismo tiempo que surgen sospechas de que esas cifras no concuerdan con la audiencia real.
- En algunos casos, miembros de la comunidad han señalado que ciertos streamings exhiben visualizaciones extraordinarias, muy por encima de lo que el chat o la interacción sugieren, lo que levanta la alerta de intentos de inflar estadísticas.
- Algunas personas acusan que estos “números exagerados” habrían influido para conseguir mejores contratos con marcas patrocinadoras o recibir beneficios de la plataforma, bajo la apariencia de que cuentas tienen más alcance del que realmente gozan.

¿Qué implicaciones tiene para seguidores y marcas?
Seguidores
- Pérdida de confianza: cuando alguien descubre que parte de lo que ve no es real, el sentimiento de engaño puede afectar la fidelidad.
- Expectativas irreales: seguidores que creen que un streamer tiene “x” número de personas viéndolo, se sienten decepcionados al interactuar con comunidades más pequeñas o con poca actividad real.
Marcas patrocinadoras
- Riegos de inversión: si se pacta una campaña basándose en métricas infladas, es probable que los resultados sean decepcionantes.
- Imagen dañada: asociarse a un creador que recurre a métodos cuestionables puede afectar la reputación de una marca.
- Contratos con cláusulas: ahora muchas marcas exigen ver estadísticas verificables, interacciones reales, retención de audiencia antes de asegurarse.
Plataformas y normativa: ¿Qué se está haciendo?
- La plataforma Kick, al igual que otras similares, ha sido señalada por usuarios que dicen que detectan inconsistencias: cuentas bloqueadas, seguidores eliminados, visualizaciones que bajan de golpe cuando se detecta actividad sospechosa.
- Autoridades fiscales y entidades reguladoras en Perú han empezado a llamar la atención hacia los ingresos percibidos por streamers: se ha informado que aquellos que ganan dinero, incluso si es mediante streaming, deben declarar rentas, impuestos, etc., lo que podría destapar irregularidades si los ingresos se basan en cifras falsas.

¿Dónde está la línea entre crecimiento legítimo y engaño?
No todo lo que parece exagerado lo es. Varias variables pueden hacer que un stream tenga altos números:
- Temporadas especiales, promocionales o transmisiones populares pueden repuntar visualizaciones.
- Colaboraciones con otros creadores, invitados famosos, contenido viral o reacciones pueden disparar picos de audiencia.
- Comprar publicidad paga, promoción cruzada y algoritmos de plataforma también intervienen.
Pero usar bots, visualizaciones falsas u otras tácticas que distorsionan la realidad ya se considera, al menos moralmente, una zona gris grave. Y en algunos casos podría incluso ser legalmente reprochable si hubo engaño hacia marcas o clientes.
Reflexión ética y social
Este tipo de prácticas, reales o percibidas, tienen consecuencias que van más allá del contenido digital:
- Degradan la credibilidad de todo el gremio de streamers serios.
- Generan desconfianza en espectadores que podrían dejar de seguir streamings si sienten que todo es fingido.
- Ponen al descubierto un problema estructural: la presión por alcanzar más audiencia, más ingresos, más visibilidad, lleva a algunos a buscar atajos poco transparentes.
La comunidad gamer mal vista por estas personas
El streaming en Perú está en un punto crítico. Las plataformas emergen, los seguidores crecen, el dinero aparece, pero junto a eso, surgen acusaciones que ponen en jaque lo que significa “éxito” en esos espacios. No se trata de desacreditar a quienes trabajan honestamente, sino de exigir mayor transparencia.
Creemos que para que esta industria sea sostenible, justa y respetada, hace falta:
- Herramientas verificables de auditoría de audiencia.
- Responsabilidad de las plataformas al verificar datos antes de pagar o certificar creadores.
- Educación para marcas y patrocinadores, que aprendan a reconocer métricas reales.
- Que los creadores que recurren a tácticas cuestionables asuman consecuencias sociales, éticas o legales.
Porque, al final, lo que sustenta el streaming no es solo el número de vistas, sino la conexión auténtica entre creador y comunidad. Y si esa base se debilita, todo el edificio corre riesgo de derrumbarse.

Por esta y otras razones más dejé de ver streams, ahora solo consumo artículos pseudoperiodísticos 👍
P.D.: “Gremio de streamers serios” ¡Qué buena 🤣!
ajajajajjaa, saludos bro – gracias por pasarte por la web