Después de años de rumores y peticiones de la comunidad, Dead by Daylight vuelve a cruzar caminos con Stranger Things a través de su Capítulo 2, una expansión que no se limita a traer personajes reconocibles, sino que introduce nuevas dinámicas de juego que ya están sacudiendo la experiencia competitiva.
Este regreso no es una simple celebración nostálgica. Behaviour Interactive ha apostado por un contenido más ambicioso, con un asesino que redefine el control del mapa y supervivientes que fomentan el juego en equipo desde un enfoque más táctico y menos impulsivo.
El nuevo horror tiene nombre: Vecna entra al Nexo
El gran protagonista de este capítulo es Vecna, una entidad que se aleja del clásico “cazador directo” para convertirse en una amenaza constante que condiciona cada decisión del equipo sobreviviente. Su diseño gira en torno a la presión psicológica y el dominio del entorno, obligando a los jugadores a pensar cada movimiento.
Vecna no solo persigue: prepara el terreno, castiga errores y crea zonas de peligro que pueden volverse letales si se ignoran. Su capacidad para desplazarse mediante portales y manipular áreas específicas del mapa convierte cada partida en una experiencia mucho más estratégica, donde el posicionamiento y la coordinación pasan a ser clave.
Este enfoque lo coloca como uno de los asesinos más complejos y peligrosos introducidos en los últimos años, especialmente en manos de jugadores experimentados.

Eleven y Dustin: supervivencia basada en información y cooperación
El Capítulo 2 suma dos nuevos supervivientes jugables, cada uno con un rol bien definido que rompe con el estilo individualista de otros personajes.
Eleven
Eleven se presenta como una superviviente orientada al control de información. Sus habilidades permiten detectar amenazas, anticiparse a los movimientos del asesino y compartir ventajas con el resto del equipo. No está pensada para correr sin rumbo, sino para leer la partida y apoyar desde el conocimiento. Es un personaje ideal para jugadores que disfrutan del rol táctico y de apoyo, aportando valor incluso sin estar en primera línea.
Dustin Henderson
Dustin, por su parte, representa el lado más ingenioso de la supervivencia. Su kit está diseñado para reforzar al grupo, ya sea facilitando recursos, mejorando la eficiencia colectiva o ralentizando momentáneamente al asesino en puntos clave del mapa. Su presencia se siente especialmente en partidas coordinadas, donde el trabajo en equipo marca la diferencia entre escapar o caer uno por uno.
Skins y contenido adicional: fanservice bien medido
Aunque Joyce y Eddie no están disponibles como supervivientes jugables, el capítulo incluye skins alternativas que permiten traerlos visualmente al juego. Esta decisión mantiene la coherencia jugable mientras satisface a los seguidores de la serie, sin romper el equilibrio ni sobrecargar el plantel de personajes.
El apartado estético acompaña bien al contenido principal, reforzando la identidad de Stranger Things sin convertir el capítulo en un simple paquete cosmético.

Impacto en el meta y reacción de la comunidad
Desde su lanzamiento, el Capítulo 2 ha generado debate dentro de la comunidad. Vecna es señalado por muchos como un asesino especialmente dominante si se juega con cabeza, mientras que Eleven y Dustin destacan por promover partidas más organizadas y menos caóticas.
Este cambio de ritmo puede no gustar a todos, pero es innegable que introduce una capa estratégica más profunda, algo que el juego necesitaba para evitar estancarse.
Un regreso que suma, no solo recuerda
El Capítulo 2 de Stranger Things en Dead by Daylight no se limita a revivir una colaboración pasada: la mejora. Con un asesino que redefine la presión en partida y supervivientes que apuestan por la cooperación real, esta expansión demuestra que los crossovers pueden aportar algo más que nombres conocidos.
Para los veteranos, representa un nuevo desafío. Para los recién llegados, una puerta de entrada a una versión más táctica y exigente del juego. Y para la comunidad en general, una prueba de que Dead by Daylight aún tiene margen para reinventarse sin perder su esencia.
