Durante la reciente presentación del tráiler jugable de Parasite Mutant, la comunidad gamer vivió un curioso fenómeno: muchos creyeron estar presenciando el esperado regreso de Parasite Eve. La estética, el título y hasta los tonos biológicos del avance bastaron para sembrar la confusión y encender la nostalgia entre quienes aún sueñan con el regreso de Aya Brea. Pero lo que realmente vimos fue algo distinto y quizás más perturbador.
Parasite Mutant no es un revival. Es una propuesta original, con un enfoque más visceral, crudo y enfermizo, que mezcla terror orgánico, acción táctica y una ambientación digna de las pesadillas más densas del género survival horror.
Horribles mutaciones y un mundo podrido por la ciencia
Desde el primer segundo, el avance de Parasite Mutant deja claro que este juego no se guarda nada. Nos introduce en un mundo devastado por una infección biológica que altera la carne, la mente… y lo que entendemos por humanidad. Lo grotesco es parte esencial del diseño, tanto en los enemigos como en los escenarios: paredes palpitantes, pasillos repletos de secreciones y estructuras mutadas por tecnología fuera de control.
La protagonista, aún no revelada oficialmente, parece ser una superviviente que carga con una infección latente, otorgándole habilidades sobrehumanas a costa de su integridad física. Este recurso no solo afecta la narrativa, sino también las mecánicas del juego, con una mezcla de poderes mutantes y armamento clásico para enfrentar amenazas orgánicas cada vez más impredecibles.

Mecánicas de juego que mezclan tensión y transformación
A nivel jugable, Parasite Mutant se distancia de otros títulos al introducir un sistema en el que la evolución del personaje depende directamente de su exposición a agentes mutagénicos. Esto implica que el jugador deberá balancear constantemente los riesgos de contaminarse con la posibilidad de desbloquear nuevas formas de combate o supervivencia.
Las decisiones importan: cada acción, cada zona explorada, cada enemigo enfrentado puede modificar tanto el cuerpo del personaje como el mundo a su alrededor. La jugabilidad, en tercera persona, recuerda a clásicos del survival horror, pero añade capas de estrategia y manipulación biológica que refrescan la fórmula.
Confusión viral: ¿un nuevo Parasite Eve?
El fenómeno más curioso alrededor de este título fue la oleada de teorías y rumores generados tras su revelación. El nombre, la protagonista femenina, la estética biomédica y la narrativa de horror celular llevaron a muchos jugadores a pensar que se trataba de un nuevo capítulo de Parasite Eve franquicia que lleva más de una década en silencio.
La expectativa escaló tan rápido que incluso se generaron trending topics en redes sociales relacionados con Parasite Eve. Sin embargo, se confirmó pronto que Parasite Mutant es una IP completamente nueva, desarrollada por DarkCell Interactive, un estudio europeo emergente que está apostando fuerte por una visión única dentro del género.
ADN propio con referencias bien digeridas
Si bien las comparaciones con clásicos como Parasite Eve o Resident Evil son inevitables, Parasite Mutant no intenta copiar, sino reinterpretar. Toma como base el horror corporal, el cuestionamiento de la ciencia deshumanizada y el uso del cuerpo como campo de batalla. Hay guiños visuales al cine de David Cronenberg, reminiscencias a la locura de Scorn y una dirección artística que recuerda a pesadillas biomecánicas al estilo de Silent Hill.
El apartado técnico no se queda atrás. Utilizando Unreal Engine 5, el título logra una atmósfera densa, con una iluminación enfermiza, texturas hiperrealistas y sonidos orgánicos que refuerzan la incomodidad constante. Es un juego que no busca que te diviertas… sino que sobrevivas.

¿el nuevo exponente del horror mutante?
Lo que comenzó como un malentendido masivo terminó revelando algo aún más interesante: un juego independiente con el potencial de hacerse un lugar propio entre los grandes del survival horror. Parasite Mutant no es un reemplazo de Parasite Eve, ni pretende serlo. Es una nueva voz, más cruda, más experimental y profundamente inquietante.
Su debut jugable ha dejado claro que estamos ante un proyecto serio, con una identidad marcada y una propuesta fresca dentro del horror. Si cumple con lo que promete, podría convertirse en una de las grandes sorpresas del próximo año.
