Sony lo ha vuelto a hacer. La compañía acaba de anunciar que la PlayStation 5 ha alcanzado los 80.3 millones de consolas vendidas en todo el mundo, consolidando su dominio en esta generación. Este impresionante hito la coloca ya por encima del rendimiento total de PlayStation 3, y la acerca peligrosamente al legado de PlayStation 4, una de las consolas más exitosas de la historia.
Por el contrario, Xbox continúa en una posición mucho más discreta. Las cifras no oficiales colocan a la familia Xbox Series X|S en un rango estimado de entre 21 y 29 millones de unidades vendidas, lo que representa menos de la mitad de lo que ha conseguido Sony hasta la fecha.
Esto plantea una pregunta clara para la industria: ¿por qué la brecha entre ambas plataformas sigue siendo tan abismal?

¿Por qué PlayStation arrasa?
1. Catálogo exclusivo potente y constante
Desde Demon’s Souls hasta Spider-Man 2 o Final Fantasy VII Rebirth, PlayStation ha nutrido su ecosistema con grandes lanzamientos exclusivos. Esta estrategia ha resultado determinante: muchos jugadores eligen la consola precisamente por sus títulos internos, aunque tenemos que resaltar que dichos títulos ya se encuentran disponibles en PC, cosa que poco a poco se viene haciendo mas normal.
2. Presencia global más sólida
Sony tiene una red de distribución más robusta en regiones clave como Europa, Japón y Latinoamérica. Además, logró recuperar el stock con más rapidez tras la escasez global de chips, lo que facilitó el acceso a la consola mucho antes que su competencia.
3. Fidelidad de marca
La trayectoria de Sony en consolas de sobremesa ha generado una base de fans sólida que se mantiene generación tras generación. Esa fidelidad no se compra con marketing, sino con confianza y resultados.
¿Y Xbox? ¿Dónde está el fallo?
Xbox ha tomado un rumbo más orientado a los servicios, especialmente con Game Pass. Esta apuesta ha sido aplaudida por la crítica y los jugadores, pero no se traduce necesariamente en ventas de hardware. Microsoft parece más interesado en consolidar un ecosistema digital que en competir directamente por la consola más vendida. Además, su escasez de títulos exclusivos impactantes durante los primeros años afectó el entusiasmo inicial. Recién en 2024 y 2025 han comenzado a llegar propuestas más ambiciosas, pero el daño inicial ya estaba hecho. Otro factor es la confusión con los modelos Series X y S, que no fue bien comunicada desde el inicio y generó incertidumbre entre consumidores más casuales.

PlayStation gana en hardware, Xbox resiste en servicios
Sony ha logrado colocar la PS5 como la consola dominante de esta generación, no solo por su potencia técnica, sino por la combinación efectiva de juegos, marketing y distribución. Mientras tanto, Xbox parece haber renunciado, al menos parcialmente, a la lucha directa en ventas de consolas, enfocándose más en ofrecer valor digital con suscripciones, compatibilidad cruzada y juego en la nube. Creemos que esta batalla ya no se libra solo por vender más consolas, sino por capturar la atención del jugador a largo plazo. Y aunque Sony gana en la forma tradicional, Microsoft está librando su guerra en un frente distinto.
